Hace muchos, muchos años en un programa de los sábados por la noche, Pedro Reyes representó uno de sus números menos conocidos, “El extraño”. Con catorce años me apasionaba el humor absurdo de este cómico y esa pasión se alimentaba con el hecho de que nadie de mi entorno podía entender qué era lo que me hacía tanta gracia de su humor. Aquel sábado, cuando Pedro Reyes salió de entre cajas, le di al rec.
Durante mucho tiempo me reí agusto con ese scketch (¿o sketch?) y lo hice en la más absoluta soledad (me encanta lo dramático que suena esto) hasta que, muchos años después, buscando entre cintas viejas se lo enseñé a Isra. Desde aquel momento, las palabras, expresiones y cosas surrealistas que el maestro hacía en su espectáculo y que yo había adaptado ya casi a la perfección a mi vida cotidiana, fueron adoptadas también por mi amigo. Y ya sabéis cómo funcionan estas cosas, poco a poco el germen del absurdo de este pequeño número, fueron calando en el grupo de amigos.
Lo más curioso es que creo que salvo Isra, Ruth y yo, ninguno de los demás ha visto todavía el vídeo del que tantas veces hemos hablado y representado. Finalmente he conseguido subirlo a la web y me alegro muchísimo de poder ponerlo aquí para el disfrute o desprecio de todos vosotros. Pido disculpas por la pésica calidad del vídeo y espero que lo disfrutéis como lo hacemos nosotros.

Pero, ¿qué demonios...?