Pues era veintinueve de octubre, pero cuando mi padre fue a inscribir el nacimiento en el juzgado pidió los papeles en el hospital, dijo mi nombre y dio la fecha: veintiocho, oiga. Y el señor del hospital venga a mirar en el veintiocho y yo no aparecía. Y al hombre se le ocurrió la idea de mirar en el veintinueve y le dijo a mi padre: Aquí está, es que la habían puesto en el veintinueve. Y por arte del birlibirloque, y por el despiste de mi padre, tengo como fecha de nacimiento en el carnet el veintiocho, pero nací el veintinueve.
Y mi madre se pensaba que se le había indigestado la tortilla que había tomado para cenar, pero era yo que pugnaba por salir. Y en Elche aún no había hospital de la seguridad social y tuvieron que llevar a mi madre a que pariera a Alicante así que en mi carnet pone que nací en Alicante, pero soy de Elche.
Con semejantes antecedentes, ¿cómo podéis extrañaros que me guste tanto llevar la contraria?



Pero, ¿qué demonios...?