
Éste es Trosket, tiene dos meses y medio y mi madre le rescató de las garras de unos niños desaprensivos que le tenían como un juguete. Si os fijáis, le han cortado el rabo según una técnica que ya se usaba en el Pleistoceno. A saber: le ataron una cuerda y dejaron que le fuera haciendo herida hasta que se le cayera.
A pesar de esto, Trosket es un amor. Cariñoso, juguetón y simpático. Busca una casa en el que le acepten con todas las de la Ley. Es decir, la adopción implicará la firma de un compromiso con la protectora que incluye alta en el registro oficial y chip.
Es importante que le encontremos casa cuanto antes porque nos estamos encariñando con él, sobre todo Tristana, que ha encontrado en Trosket al perfecto compañero de juegos y cuanto más tiempo pase la separación será más dolorosa. Nos encantaría quedárnoslo pero el ritmo de vida que llevamos nos impide prestarle la atención que necesita.
Para cualquier solicitud, dejad un comentario y nos pondremos en contacto con vosotros.




Pero, ¿qué demonios...?